H.P. Lovecraft y su viaje imaginario a Tlaxcala: algo se oculta en La Malinche
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Tlaxcala, Tlax.
20/Ago/2019

CULTURA
 
Anna Cortés

La Tlaxcala Mining Company era una empresa dedicada a la extracción de plata y oro en las minas de San Mateo, en Tlaxcala. La empresa, que tuvo su auge en 1889, se ubicaba en San Francisco, Estados Unidos. 

El 6 de agosto del mismo año el superintendente Arthur Feldon desapareció. El presidente del consorcio, un hombre de edad avanzada de apellido McComb, le pidió a H.P. Lovecraft viajar a la Ciudad de México donde creía estaba escondido Arthur Feldon. La preocupación de McComb radicaba en que, junto con el superintendente, también habían desaparecido documentos importantes que ponían en peligro la estabilidad de la empresa.
 
Nueve días antes de su boda, Lovecraft tuvo que viajar a la ciudad de Tlaxcala. “Conocía bastante bien el estado de Tlaxcala probablemente mejor que el fugitivo, lo que me daba cierta ventaja en la búsqueda”, refiere el escritor de Providence.
 
La historia pertenece al cuento El verdugo eléctrico (The Electric Executioner) escrito por H.P. Lovecraft y Adolphe Castro.
 
Es uno de sus últimos cuentos en colaboración con los miembros del llamado Círculo de Lovecraft. A inicios del siglo pasado Lovecraft había despertado el interés de muchos escritores jóvenes, propagando ese tipo de terror cósmico que le debe a Ambrose Bierce, Lord Dunsany, Chambers, Machen y Algernon Blackwood, mucho más que el terror psicológico de Edgar Allan Poe. 

No hay datos sobre si Howard Philips Lovecraft en realidad viajó a Tlaxcala; aunque su condición misántropa quizá nos obligue a pensar que fue poco probable.
 
Sin embargo, la conoció a través de Castro y su imaginación: el elemento poderoso en la construcción de los mundos narrativos. La describió con sus volcanes, calles y espacios preindustriales de los escenarios tenebrosos e indecibles a los que Lovecraft estaba acostumbrado. 

“Del posible paradero de McComb nada podía especularse, aunque el telegrama final de Jackson (otro superintendente) sugería salvajes laderas de la sierra Malinche, esas altas y místicas cumbres con forma de cadáver tendido, de cuyas vecindades los nativos sospechosos de robo afirmaban provenir”.
 
Más allá del lugar común sobre la xenofobia del escritor de terror, la actitud eurocentrista y racista que se pronuncia como un espejo en la creación de lo extraño y lo extranjero, Lovecraft es valioso desde el punto de vista literario y la base de esta afirmación se encuentra en que Borges le dedicó The Are More Things y muchos escritores y cineastas, como Guillermo del Toro, le deben temas, tonos, seres y mundos.
 
En El Verdugo eléctrico Lovecraft describe a la ciudad de Tlaxcala y sus bosques como si en realidad los hubiera recorrido. 

Para leerlo uno debe entender el contexto del escritor: principios de 1900, un Estados Unidos racista y en auge del capitalismo. 

En el libro Armario de Ilusiones, los escritores Olimpia Guevara y Joel Dávila de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT) hacen un intento por clasificar la literatura tlaxcalteca y la dividen en aquella escrita por tlaxcaltecas y otra cuya narrativa no es de tlaxcatecas pero se refieren a la entidad, y colocan este cuento en la lista de referencias mas importantes y curiosas. 

Algo de misterio y temor primordial quisieron encontrar en Tlaxcala Lovecraft y Castro. Quien ha estado en La Malinche sabrá que el misterio emerge de la imposición de la naturaleza: siempre indomable e infranqueable, sin duda el origen de criaturas primigenias, esas que nacieron del caos y que han sido siempre uno con el universo. 

El personaje de Lovecraft y Castro o el mismo Lovecraft, como me gusta pensar, recorre de norte a sur el país en busca de McComb, ese capataz rendido a los misterios ocultos debajo de la montaña mientras se escucha los “ia ia”, la clásica invocación de los primigenios. 

Quizá no es el cuento más valioso de H.P. Lovecraft como lo son otros escritos a dos manos o los más reconocidos y que forman parte del imaginario del terror cósmico, pero El verdugo eléctrico además de estar situado en Tlaxcala nos acerca al escritor de Providence a través de la complicidad secreta del territorio y el temor: La Malinche no volverá a ser la misma para nosotros.
 
“¡Ia! ¡Huitzilopochtli!… He estado en las siete cuevas de Chicomoztoc, ¡pero nunca nadie lo sabrá¡” dice uno de los personajes de Lovecraft frente a una fogata en algún paraje de La Malinche. Bien valdría la pena leerlo este día que se conmemoran 129 años de su nacimiento.
 
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